La Diócesis de Tepic fue creada por la Bula “Illud in Primis” de su Santidad León XIII, expedida el 23 de junio de 1891 y firmada el 13 de agosto del mismo año.
El anciano Arzobispo de Guadalajara, Don Pedro Loza y Pardavé, fue designado por la Sede Apostólica para hacer la erección canónica de la nueva Diócesis, pero debido a su precario estado de salud, subdelegó para ello al Chantre de la Catedral Tapatía, Don Florencio Parga, quien pasó a Tepic dando cumplimiento a la disposición pontificia el domingo 15 de noviembre de 1891.
Una vez hecha la erección canónica, quedó al frente del gobierno eclesiástico, en calidad de Vicario Gobernador, el Párroco de la ciudad de Tepic, Señor Cura Antonio Mercado. Entre las obras de importancia que emprendió durante su gestión, se cuenta el Seminario Conciliar, inaugurado solemnemente el 1 de enero de 1892 y al frente del cual estuvo como primer Rector el Padre José María Salazar.
La nueva sede episcopal, con una extensión territorial de 36,191 kilómetros cuadrados, comprendía el territorio de Tepic, así como el décimo cantón del Estado de Jalisco, llamado de Mascota. 16 fueron las parroquias que integraban la Diócesis al momento de su creación: Acaponeta, Ahuacatlán, Compostela, Ixtlán, Jala, Xalisco, Rosamorada, San Blas, Santa María del Oro, Santiago, Tepic, Tuxpan, Guachinango, Mascota, San Sebastián y Talpa, y, además, las infrascritas vicarías: Huajicori, San Pedro Lagunillas, San José, Cacaluta, San Luis, Jalcocotán, San Leonel, Zopilote, Santa Cruz, El Nayar, Sentispac, Atenguillo, Cuale, Los Reyes y Bramador.
Aunque la Bula por la que se creó la Diócesis de Tepic especificaba claramente que la nueva sede episcopal comprendería “todo el territorio de Tepic”, sin embargo, al hacerse la enumeración de las parroquias se omitieron los nombres de las de La Yesca y Amatlán de Cañas, que también eran parte del territorio; debido a ese “error” continuaron bajo la jurisdicción del Arzobispado de Guadalajara.
La población de la nueva Diócesis era aproximadamente de 150,000 habitantes, para cuya atención espiritual había 56 sacerdotes distribuidos en las parroquias de la siguiente manera: 8 en Tepic; 4 en la Sierra; 2 en Acaponeta; 1 en Rosamorada; 2 en Tuxpan; 2 en Santiago; 2 en San Blas; 2 en Xalisco; 5 en Compostela; 3 en Santa María del Oro; 3 en Ahuacatlán; 2 en Jala; 3 en Ixtlán; 4 en San Sebastián; 3 en Guachinango; 4 en Mascota y 6 en Talpa.